Sesión de fin de año con Gabriel

Donald es de Melbourne y vive en Barcelona desde hace 4 años. Como es natural, siente mucha nostalgia cada año por Navidad por no poder estar con los suyos. Por eso tiene la costumbre de felicitar el año a sus amigos y familiares de una manera muy especial cada nochevieja. Siempre se las apaña para hacer una postal divertida y original en la que suelen aparecer el y su mujer disfrazados (en ocasiones les acompañaba su gatita, Maddie).

Este 2016 que acaba de terminar ha sido un año muy especial para Donald y Verónica, porque es el año en el que ha llegado su primer hijo, Gabriel. Por eso, la postal de este año sólo podía tener un protagonista: el recién llegado. Así que se pusieron en contacto conmigo y me lo explicaron todo. Estuvimos charlando un buen rato y quedamos en que lo mejor era vestir al pequeño Gabriel de gala para que sus familiares y amigos australianos le vieran en todo su esplendor.

Quedamos en casa de Donald para que no trastocar mucho al bebé y preparamos varios entornos para obtener imágenes distintas y poder elegir la mejor. Durante la sesión, hicimos fotos en distintas poses y con distintas indumentarias y el bebé se portó de maravilla. Se lo debió pasar en grande porque no paraba de sonreír.

  Estas fueron las postales que les envié para que eligieran.

Les costó mucho escoger, pero finalmente se quedaron con esta

Carolina y Alejandra: 1 año juntas

Carolina recibió un regalo muy especial en su 35 cumpleaños: sus 4 mejores amigas cada año conspiraban y unían esfuerzos para sorprenderla con un bonito detalle en su día, pero este año era diferente, Carolina les había dado la noticia de su embarazo recientemente, así que pensaron que esta vez debían regalar algo que la acompañara en esa nueva etapa que estaba a punto de empezar… ¿Una cuna, un cambiador, quizá una mecedora, o mejor ropita para el bebé? Mmmmm, no les acababa de convencer, porque en el día de su cumpleaños el regalo tenía que ser para ella, no para el bebé. Ya llegaría el momento de hacer regalos al bebé. Andrea, una de las amigas, había visto hacía poco unas fotos del bebé de su prima que le habían encantado, porque no eran las típicas de estudio, cestita y toneladas de Photoshop, sino que eran imágenes que desprendían naturalidad y frescura. Así que contactó con ella y le preguntó por el fotógrafo que las había hecho, que resultó ser un servidor. Entró en la web y, viendo más fotografías, confirmó que en efecto el estilo encajaba con el gusto de Carolina, a quien no veía con la típica foto angelical de su bebé con una diadema cursi, pero seguro que le haría ilusión tener recuerdos de los primeros momentos de esa niña que estaba por llegar, captados por un profesional.

Al llegar al apartado de tarifas, le gustó mucho la idea de la tarifa plana, porque regalar una sola sesión le parecía un poco pobre: los bebés cambian tan rápido que hay que tratar de guardar recuerdos de cada etapa, así que qué mejor que poder escoger 4 momentos para ser inmortalizados con imágenes de la mejor calidad a lo largo de un año para que recojan la evolución de la peque que llegaría en unos meses. Al restó de amigas les encantó la idea, así que se pusieron en contacto conmigo y les hice llegar una tarjeta regalo, que entregaron a Carolina el día de su cumpleaños. A Carolina le encantó el regalo y al día siguiente se puso en contacto conmigo, así que charlamos un rato por teléfono y me dijo que tenía claro que la primera sesión de fotos sería con el bebé dentro de ella: quería tener un bonito recuerdo de su embarazo. He aquí una pequeña muestra del resultado.

 

Poco después nacería Alejandra, un día de octubre en el que recibí una llamada de un número desconocido: “hola, soy la madre de Carolina, me ha dicho que te llame para saber si estás libre para venir al hospital, porque acaba de nacer Alejandra y quiere tener un bonito recuerdo de los primeros momentos”. Así que cambié una cita que tenía por la tarde y acudí a inmortalizar ese momento tan mágico y único: el primer día de Alejandra fuera del vientre de su mamá. Aquí una pequeña muestra.

Unos pocos meses más tarde, me llamó Carolina y me contó lo mucho que había cambiado Alejandra: “tendrías que verla, parece otra, ¡tenemos que volver a quedar!” Así que organizamos una tercera cita y, en efecto, la bebé había cambiado muchísimo, estaba redondita y preciosa. Esta vez quisimos dar un paseo por la playa con la peque:

Ya sólo le quedaba una sesión a Caro, así que quiso escoger bien el momento perfecto para gastar esa última bala en el cargador. Llegó a la conclusión de que sería genial tener fotos bonitas del primer cumpleaños de Alejandra: